Publicado por - 23.12.19
Mascarillas de micronizado vegetal
Qué es una mascarilla, cuáles son sus tipos y cuáles son los mejores ingredientes naturales para hacer una mascarilla de limpieza e hidratación de la piel.
Qué es una mascarilla y cuáles son sus tipos
Se denomina mascarilla a los preparados y mezclas que se colocan sobre la piel o el pelo para tratar una enfermedad, dolencia, o simplemente para mejorar su aspecto.
Emplasto — el más común. Arcilla mezclada con tinturas, harinas, aceites esenciales y decocciones formando una masa viscosa. Existen tres subtipos: Barros (textura compacta, 40–120 min), Lodos (aspecto cremoso, 20–40 min) y Licuados (más líquido, hasta 20 min).
Cataplasma — masa blanda de hierbas molidas e hidratadas con aceites y agua. Se aplica caliente entre dos gasas sobre la piel, con fin terapéutico para aplacar una dolencia o curar una herida.
Fomento — decocciones de plantas, enriquecidas en algunos casos con tinturas y aceites esenciales, que se aplican calientes o frías sobre la piel mediante un paño o vendaje.
Consejos para aplicar un emplasto
La preparación previa de la piel es uno de los aspectos más importantes. El método varía según el subtipo:
- Barro: aplicar un paño de algodón o lino empapado en hidrolato o decocción suave durante 5–8 minutos. Favorece la apertura de poros, descongestion dérmica y activa los microcapilares.
- Lodo: aplicar vapor continuo sobre la piel. Limpia el poro, activa la microcirculación y produce un efecto rubefaciente que facilita el ingreso de los fluidos del lodo y el desprendimiento de células muertas.
- Licuado: aplicar calor seco, que activa la circulación y prepara la piel para absorber nutrientes de forma rápida y efectiva.
Los mejores ingredientes naturales para una mascarilla
Los elementos que conforman una mascarilla no tienen límites: arcillas, harinas, hidrolatos, decocciones, infusiones, tinturas, aceites vegetales, hierbas micronizadas, aceites esenciales, frutas, jugos vegetales, agua de mar, aguas minerales, fermentados, algas, etc. Lo que verdaderamente importa es la sinergia entre sus componentes y la utilidad final.
Los micronizados vegetales Bio como base ideal
Son ideales para todo tipo de piel, especialmente las sensibles. Exfolian retirando células muertas y preparando los poros sin dañar el tejido ni provocar irritaciones. Con ellos conseguimos limpieza, hidratación, suavidad y elasticidad en pocos días. Combinados con los medios adecuados, son capaces de calmar pieles enrojecidas, quitar manchas, combatir el acné, limpiar puntos negros, devolver elasticidad y desinflamar ojeras y bolsas.
Propiedades terapéuticas de los principales micronizados
Harina de Avena — Avena Sativa
Manganeso · Selenio · Fósforo · Magnesio · Zinc
Hipoalergénica, emoliente, humectante y protectora. Calma irritaciones y prurito de origen alérgico, psoriasis, sarna y dermatitis. Excelente limpiador que absorbe suciedad y residuos celulares respetando la estructura cutánea. Lubrica, humecta y suaviza la piel y el cabello gracias a sus proteínas y lípidos. Alivia quemaduras solares y de fuego. Recomendada para todo tipo de pieles, incluidas las extremadamente secas, sensibles y la piel infantil. Actúa también como espesante natural en mascarillas.
Harina de Baobab — Adansonia Digitata
Triterpenoides · Flavonoides · Esteroles · Vitaminas A, B, C y E
Nutre epidermis, cabello y uñas. Sus ácidos grasos poliinsaturados aseguran hidratación y protección óptimas. Sus vitaminas y ácidos orgánicos retardan el envejecimiento cutáneo manteniendo la piel elástica y brillante. Actúa como antibacteriano natural y limpia en profundidad. Ideal para pieles secas con tendencia a arrugas. Ayuda a combatir acné, quemaduras, eccemas y erupciones cutáneas.
Harina de Cebada — Hordeum vulgare
Vitamina C · Antioxidantes · Zinc · Tiamina · Niacina
Desinflamante natural de la piel. El selenio que contiene conserva la elasticidad cutánea y protege contra los radicales libres, mejorando su tonicidad y reforzando una apariencia juvenil. Regenerativo natural que, gracias al zinc, acelera las propiedades curativas de la piel, reparando en tratamientos prolongados cicatrices leves de acné y otras afecciones menores.
Harina de Chía — Salvia Hispánica
40% aceites · 20% proteínas · Calcio · Hierro · Magnesio · Vitaminas A, C y E
Antiinflamatoria y antiedad, favorece la proliferación celular y la síntesis de colágeno. Regula la pigmentación, la circulación y la lipólisis. Sus flavonoides evitan la oxidación y protegen de los rayos ultravioletas y la polución. Actúa contra las bacterias del acné, corrige la sequedad y deshidratación, acelera la cicatrización y protege contra el fotoenvejecimiento.
Harina de Guisantes — Pisum sativum
Potasio · Fósforo · Magnesio · Vitaminas C, B3, B9, B1, B6 y A
Regenerante natural de tejidos con acción vasodilatadora que favorece la circulación. Hipoalergénica. Protege y aporta elasticidad, es antioxidante, desinflamatoria y descongestionante. Aporta suavidad y brillo a la piel.
Harina de Habas — Vicia faba
Vitaminas C, A, E, B1 y B2 · Potasio · Calcio · Hierro · Lecitina · Beta carotenos
Utilizada desde siempre en cosmética para suavizar, nutrir y ablandar la piel, especialmente en zonas de dureza como rodillas, codos y talones. También calma la irritación cutánea en casos de viruela o varicela.
Harina de Plátano — Musa x paradisiaca
Potasio · Magnesio · Hierro · Vitaminas B6, C y A · Rica en proteínas
Propiedades astringentes, antioxidantes y reparadoras. El zinc regula la grasa cutánea, siendo ideal para el acné. El magnesio relaja los músculos y mejora la circulación. Nutre y suaviza la piel, mejora su textura y tono, reafirma, reduce arrugas y contribuye a la producción de colágeno. Gran desinflamante cutáneo. Hidratante natural que recupera la humedad perdida en pieles cansadas y secas. También es muy eficaz en tratamientos capilares: hidrata el cabello seco, añade brillo y previene la caída gracias al zinc.
Harina de Yuca — Manihot esculenta
Vitaminas A, B1–B6, C · Calcio · Hierro · Magnesio · Potasio · Zinc
Suaviza e ilumina la tez, exfolia de forma natural y le aporta una agradable textura. Hidrata y devuelve el tono. Antioxidante y reparadora del colágeno. Su agua de almidón ayuda en la curación de heridas, cicatrices y manchas; muy utilizada en tratamientos de acné. Para el cabello, es inmejorable: nutre desde la raíz hasta las puntas, lo hidrata y controla su caída.