El lactato de sodio es un aditivo muy útil en la elaboración de jabones artesanales, tanto en proceso en frío (CP) como en proceso en caliente (HP).
Aquí tienes una explicación un poco más detallada de lo que mencionas:
¿Qué es el lactato de sodio?
Es una sal del ácido láctico, soluble en agua y de pH ligeramente alcalino. Se obtiene comúnmente por fermentación del azúcar, por lo que es un ingrediente natural y biodegradable.
Funciones en la elaboración de jabón:
En proceso en frío (Cold Process)
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Acelera el curado: ayuda a que el jabón pierda agua más rápido, endureciéndose antes.
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Aumenta la dureza: el jabón resulta más firme y duradero.
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Mejora el desmoldado: facilita sacar el jabón del molde sin que se rompa.
En proceso en caliente (Hot Process)
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Da mejor textura a la masa: evita que la traza se espese demasiado y se vuelva difícil de manipular.
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Aporta suavidad y aspecto más homogéneo al jabón terminado.
Dosis recomendada
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Hasta 3% del peso total del jabón (grasas + agua + sosa).
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Normalmente se añade entre 1 y 3% a la solución de lejía (agua + sosa) una vez que la sosa se ha disuelto y la mezcla se ha enfriado un poco.
Ejemplo:
Si haces un lote de jabón con 1000 g de peso total, puedes usar entre 10 y 30 g de lactato de sodio.
Consejos
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No exceder el 3%, ya que demasiado lactato puede volver el jabón quebradizo.
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Si es la primera vez que lo usas, haz una prueba pequeña para ajustar la textura según tus preferencias.
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En jabones con alto contenido de sal o de aditivos sólidos, reduce ligeramente la cantidad de lactato.